El Hotel Westin Alameda Valencia ocupa el antiguo edificio de “La Lanera”, construido a principios del siglo XX, concretamente en 1917, y rehabilitado expresamente para su explotación como Hotel. Se encuentra ubicado junto a otros emblemáticos edificios que conformaron en su día los pabellones de la exposición de 1909 y que nos brindan uno de los mejores conjuntos modernistas de la ciudad. Desde su construcción muchos fueron los usos de este bello edificio, habiendo sido sus últimos moradores el Cuerpo de la Policía Nacional y el Servicio Municipal de Bomberos de la ciudad de Valencia.
El Patio del Hotel tiene una superficie de 1.800 m2, si bien la mayor parte de ésta se sitúa sobre la losa de hormigón del sótano, lo que representa la mayor dificultad para la construcción del jardín, ya que solo se dispone de un espesor muy limitado de suelo para la vegetación. Solamente el área central, de unos 400 m2 está libre de elementos construidos, permitiendo el desarrollo de elementos vegetales de gran porte. El resto del jardín tiene que adaptarse a la ausencia de suelo por medio de la construcción de jardineras impermeabilizadas cuyo espesor apenas alcanza los treinta centímetros.
Desde el primer momento se trabajó con todo el equipo seleccionado por Starwood para el diseño y proyecto del Hotel, con el fin de conseguir un conjunto homogéneo formado por el edificio, su interior y el patio. El propósito final era conseguir una imagen que trasmitiera la sensación de encontrarse en un hotel de gran lujo de finales del siglo XIX o principio del siglo XX, que era la época de construcción del edificio. Había que intentar conseguir la atmósfera de una jardín clásico de estilo valenciano de aquellos años, dentro de la simetría marcada por el edificio y evitando las limitaciones dictadas por la losa del sótano.
Mientras tanto se decide finalmente que las tres logias serán definitivamente tres pérgolas abiertas al Patio y que en la parte final se instalará un cenador cubierto también de vegetación y trepadoras. Con todas estas premisas se realiza una primera imagen del conjunto para su análisis en profundidad por todos los miembros del equipo responsable del diseño final del Hotel. Se acepta esta propuesta como base para el desarrollo del proyecto del Patio con las siguientes observaciones: todavía existe demasiado pavimento y se piden más parterres con vegetación; el Jardín de los Naranjos deberá reducirse para facilitar una salida de emergencia; la fachada del fondo no podrá disponer de palmeras por la ausencia de suelo. Al mismo tiempo se trabaja en la definición de las especies vegetales y de los materiales constructivos, que dependerán básicamente de la disponibilidad de suelo para las plantaciones. Al estar ya en ejecución las obras de cimentación del edificio, ya no era posible modificar las cotas del Patio, por lo que hubo que trabajar en el diseño de cubetas y jardineras que pusieran a disposición de las plantas la mayor profundidad posible de suelo, pero sin la sensación de ser un Patio artificial, repleto de jardineras demasiado elevadas, que acabaran convirtiendo el Jardín en un laberinto de obstáculos físicos y visuales.
La planta definitiva del Patio es enviada a los responsables de Starwood para su aprobación. Con respecto al diseño previo, se ha reducido la superficie del Jardín de los Naranjos, en la esquina noroeste, para facilitar el acceso de los servicios de emergencia; se han añadido más parterres en el entorno al Jardín de las Palmeras y entre éste y la Pérgola de la fachada oeste; también se ha incorporado una nueva pérgola frente a la de la fachada norte, de menor entidad y con la finalidad de crear un Chill-Out; etc. Tras ser analizado por Starwood, se pide que se añadan aún más áreas de plantación en las zonas donde todavía se ve demasiado pavimento y que se resuelva constructivamente la posibilidad de cubrir las pérgolas con trepadoras.
Una vez definido el diseño final el Patio, comienza el desarrollo de las soluciones constructivas que permitan la supervivencia del material vegetal, pues no se puede olvidar que la mayor parte del Jardín se va a construir sobre la losa de hormigón del sótano, y la diferencia de cota entre ésta y el pavimento final del Patio es muy escasa (apenas treinta centímetros). Además, cualquier error en la ejecución de los sistemas de impermeabilización significaría la ruina del Jardín, pues estos problemas serán de muy difícil solución cuando el Hotel se encuentre en explotación. La solución definitiva es la construcción de cubetas cubiertas con fibra de vidrio a modo de auténticas piscinas absolutamente impermeables, con drenaje al sótano para las aguas pluviales y de riego. Al mismo tiempo que se van resolviendo los problemas constructivos, se realizan dibujos e imágenes virtuales de los diferentes puntos y ambientes del Jardín, con el fin de poder visualizar el resultado final de cada uno de ellos, antes de comenzar con la redacción definitiva del proyecto de ejecución. Aún así, el proceso de construcción del Hotel continua, y el Patio debe ir adaptándose a las modificaciones que se van produciendo. Al final, lo más importante es que, sean cuales sean las modificaciones que vayan teniendo lugar, nunca se pierda la atmósfera que el Jardín intenta transmitir a quienes sean sus visitantes.
Una vez resueltos los problemas constructivos y definidas las últimas cuestiones referentes a dimensiones, cotas, drenajes, etc., comenzó la redacción del proyecto definitivo de ejecución. Durante este proceso final se concretaron elementos fundamentales para el resultado visual y funcional del Jardín como son las calidades de los pavimentos y sus dimensiones, los calibres y presentación de las especies vegetales, la composición de los sustratos, el revestimiento de las fuentes y el sistema de riego, entre otros. Tras las discusiones correspondientes, más por cuestión de presupuesto que de los propios materiales, pudo completarse y presentarse una versión definitiva del proyecto de construcción del Patio del Hotel Westin Valencia. La mayor dificultad del proyecto, una vez fue superado todo el proceso de decisiones del diseño final, fue resolver satisfactoriamente el problema de la escasa profundidad de suelo útil para las plantas y árboles en la mayor parte del Jardín, construido como ya se ha comentado, sobre la losa de hormigón del sótano, y a la que había de garantizar una estanqueidad absoluta. La cuestión no está solamente en la posibilidad de realizar la plantación de árboles con mayor o menor tamaño de cepellón, sino en asegurar su desarrollo y supervivencia durante un período de tiempo suficientemente largo. Al final se tuvieron que rechazar algunas especies típicas del jardín valenciano por la dificultad de vegetar en volúmenes tan reducidos.
Por fin llegó el día de iniciar las obras de ejecución del Patio y del Jardín del Hotel Westin Valencia. Debido a los plazos previstos para la construcción del edificio del Hotel, tuvo que adelantarse la plantación de las palmeras, para hacerlas coincidir con las condiciones climáticas más apropiadas para ello. El inconveniente, lógicamente, era que iban a convivir durante casi un año con el resto de las actividades constructivas: polvo, golpes, vibraciones, etc. Los ejemplares, eran de una calidad exquisita, perfectamente enraizados y transportados en muy buenas condiciones. Conviene comentar que la palmera canaria (Phoenix canariensis) es una de las especies de palmera cuyo transplante de ejemplares de gran tamaño es más complejo y de difícil éxito. Afortunadamente, y pese a la cautela que debe mantenerse en estos casos hasta que no hayan transcurrido dos o tres años, todas las palmeras plantadas en el Patio del Hotel Westin Valencia han enraizado con éxito y, casi un años después del transplante, todas ellas han brotado y presentan sus nuevas palmas, para tranquilidad de todos, pues sería prácticamente imposible realizar la reposición de alguno de los ejemplares con el Hotel ya terminado.
La segunda fase de la ejecución del Patio y del Jardín comenzó en Julio de 2006, una vez concluidas las labores de construcción de las fachadas interiores del Hotel. El procesó se inició con las labores de impermeabilización de la losa del sótano y la construcción de las tabicas que iban a separar las zonas de plantación de las de pavimento, las cuales se iban rellenando con un hormigón ligero. Posteriormente las cubetas formadas para las plantaciones eran impermeabilizadas interiormente con fibra de vidrio mientras que las áreas a pavimentar recibían una nueva lámina de impermeabilización. Estos trabajos se realizaron con las precauciones adecuadas para evitar que en el futuro ninguna filtración de agua a los sótanos del Hotel arruine la supervivencia del Jardín.
El Patio va tomando forma rápidamente (las obras se ejecutaron en poco más de mes y medio de plazo) y comienzan a llegar los primeros elementos importantes del Jardín y, con ellos, la confirmación de que las modificaciones realizadas para aumentar la capacidad de drenaje del Patio, habían reducido drásticamente la ya de por sí escasa profundidad de suelo útil para las plantaciones (¡de los ya escasos 30 centímetros de suelo nos quitaban 10!). Afortunadamente, ya se habían realizado sustituciones de algunas especies por otras más capacitadas para evolucionar en volúmenes de tierra tan escasos, aunque al final la profundidad de tierra llega a ser ridícula. Puede que cuando llueva el Patio drene perfectamente, pero la calidad y porte de la vegetación nunca tendrá la vitalidad y presencia que hubiera debido tener después del largo proceso de desarrollo del proyecto.
Es más, muchos de los ejemplares plantados deberán ser sustituidos a medio plazo, cuando agoten su capacidad de desarrollo en tan escaso volumen de suelo fértil. Triste final para una colección de planta de primera calidad: suelo inexistente; pérgolas sin sombra; materiales sin la calidad adecuada; fuentes ajenas al conjunto; en definitiva, una nueva ocasión perdida de que la ciudad cuente con algo realmente a la altura de lo que se pretendía inicialmente. El quiero y no puedo de siempre desparramado por los mil ochocientos metros cuadrados del Patio de un Hotel que se supone de Gran Lujo. Quizá sea ese el verdadero “estilo de jardín valenciano”, por lo menos el del siglo XXI: el estilo “quiero y no puedo.” El único consuelo es que el Patio actual sigue disponiendo, al fin y al cabo, de la estructura básica para la ejecución de un Jardín al estilo valenciano clásico, como los de antes.
